Porqué no debes frotar los ojos

Desde pequeños nuestros padres nos dicen que frotarse los ojos es malo. Cierto es que ver a un niño frotar los ojos con fuerza, especialmente si tiene las manos sucias, resulta preocupante. Como veremos a continuación, además de una cuestión de higiene, es una cuestión de salud ocular.

Los especialistas en oftalmología son conscientes del riesgo que supone frotarse los ojos con frecuencia. Si tienes este hábito deberías revisar tu vista por si sufres algún problema de graduación, alergia u ojos secos. De lo contrario, si persistes con esta costumbre puedes llegar a comprometer tu visión.

La córnea del ojo humano se compone de fibras de colágeno entrelazadas formando una malla transparente. Esta parte del ojo es esencial en nuestro sistema de visión, cualquier defecto en él podría afectar a nuestra agudeza visual.

Riesgo de infecciones y enfermedades al frotar los ojos

Quizás no te lo habías planteado, pero los dedos, los nudillo y las palmas de las manos tienen bacterias. Cuando nos frotamos los ojos las depositamos en los párpados y la superficie ocular, donde pueden producir una infección (blefaritis, conjuntivitis, orzuelos, etc).

Además si día tras día nos frotamos los ojos porque nos pican o se nos nubla la vista, la estructura de la córnea se irá debilitando y adelgazando, entonces estaremos en riesgo de sufrir una ectasia corneal. Se trata de una deformación patológica de la superficie corneal que nos producirá miopía y astigmatismo irregular.

Frotar los ojos puede provocar queratocono

Existen diferentes tipos de ectasia corneal, siendo el queratocono la más común. Esta enfermedad hace que la córnea adopte poco a poco una forma de cono. Como es evidente esta deformación de la curvatura produce una visión borrosa, una alta miopía y un astigmatismo irregular.

Aunque la mayoría de la población desconoce su existencia, se estima que 1 de cada 500 personas tiene predisposición genética a padecerla. Si bien algunas personas sufren esta enfermedad tras una cirugía ocular, la mayoría la desencadenan de forma natural o tras sufrir algún traumatismo en el ojo. Volviendo al tema que nos ocupa, cuando nos frotamos los ojos podemos provocar micro-traumatismos que van deteriorando los tejidos corneales.

Lo peor de todo es que el queratocono no tiene cura. Actualmente sólo existen tratamientos para el queratocono que aplanan la córnea para mejorar la calidad de visión e intentar frenar la progresión. En última instancia el paciente se ve obligado a un trasplante de córnea. Por tanto, es importante no frotarse los ojos, es mejor emplear algún suero o lágrima para limpiar el ojo. Si los picores o molestias persisten acudir al oftalmólogo para que examine los ojos.

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